domingo, 16 de noviembre de 2008

Paco Jones y el reino del Carrillos de cristal

Hola saxoadictos, hace tiempo que no escribía por unos motivos u otros, así que haré un intenso y breve resumen de lo acaecido, para no tumbaros con millones de palabras cargadas de contenido literario explícito y de calidad.

Todo comenzó un martes, aquel martes, en que fuimos al cine del conservatorio (el aula MT14) a ver la nueva película de acción y aventuras que se estrenaba: Paco Jones y la Banda perdida.

La película, de dos horas de duración, trataba de un intrépido director que se hallaba buscando el tesoro más oculto de todos los que hay en el mundo musical: La banda perdida. En dicha banda están recogidos los 10 musicomandamientos que Bach le dió al Suay de hace 8 generaciones y que guardó celosamente de los ojos de los malmúsicos.

Sin embargo, en su odisea se topó con más enemigos que amigos, teniendo que luchar contra bandas de diversa índole que al final casi le conseguían vencer. Sin embargo, el amor de su vida le hizo sacar fuerzas de flaqueza y pudo llegar así a la banda perdida. Y, amigos míos, supongo que os preguntaréis cuál es, ¿no? Pues la banda del conservatorio, donde el Suay de esta generación prepara a los saxofonistas inculcandoles los 10 musicomandamientos. 

Al día siguiente, tocó ensayo con Carrillos, aquel que en entradas anteriores nos recordaba a Paco Lobato y Vin Diesel. Sin embargo, a Carrillos no le hace falta ser el rey de un ejército de fantasmas(aunque todos sabemos que tiene ciertas tendencias esotéricas - diablos, fantasmas, espíritus-) ni tener la exclusiva de la fórmula uno para ser un crack. Le bastó poner el divertimento de Alain Crepin para conquistar el amor de Canini. 

Esta semana no hubo banda porque Paco estaba en Helsinki tocando el órgano en el templo maldito, así que disfrutamos de un periodo de descanso y reflexión. En ensemble, Carrillos repitió y ensayamos, esta vez, todos.

Estuvimos dándole un repaso al Divertimento, que salió bastante guay, pero para hacer una cura de modestia, nos hizo tocar en los diez minutos finales Bossax Novax, que salió como una buena bossà nova, es decir, mal.

Pero bueno, cada vez sale mejor y dentro de nada no habrá semicorchea que se nos resista, como siempre. Se ha incluido en el repertorio la obra "Palindromía flamenca", esta vez sin Joan ni Urbano para deleitarnos con sus solos coregrafiados, sino con Adrián, Mónica y Edu para enseñarnos cómo las nuevas generaciones tienen que coger el listón y subirlo todavía más. Y es que, esto es Carrisuay, chicos, no se puede evitar.

Así que, amigos carrisaxos, ¡nos vemos el próximo miércoles!