martes, 22 de diciembre de 2009

Carrisuay Navideño

Pues sí, tras el 5 en Carrisuay se acerca la navidad con un frío insospechado y también se pausan los ensayos. Eso no quiere decir que dejemos de sentirnos Carrisuayxos. Tras una dura tarde de lunes, los tenores nos teníamos que reunir con Carrillos pero por diversos motivos decidimos que sería mejor ensayar el lunes antes del primer ensayo. Así que fui a avisar a Ana y a María José pero a Ana no la encontré. A María José la vi en la puerta, al salir de Historia ella, y se lo dije. Le vino muy bien. A Ana me la encontré después al salir de saxo. Le vino muy mal.
Pero la fecha está acordada ya y Carrillos nos verá las caras el lunes 11 de enero.
Suay se despidió en el ensayo con la obra de Óscar Navarro recién puesta sobre nuestros atriles. Se trata de una pieza que bebe mucho de la música de películas, especialmente de Aladdín. Pero claro, no sería lo mismo si no ensayáramos Retornos. Así que volvimos a tocar Retornos para despedirnos de 2009 de una manera lo más contemporánea posible.
También sufrimos los vaivenes evaluativos en las clases de conjunto instrumental, donde hubo quejas pero nadie se atrevió a quejarse. Pero bueno, bajo la promesa de estudiar decidimos no ir a clase al día siguiente, con lo cual no estuvo mal del todo para los que conseguimos aprobar.
La lluvia acecha nuestras vacaciones y se combina con un frío penetrante que nos impide abrir la puerta del aparcamiento del conservatorio. Aprovechamos para hacer un Ranking de fuerza entre la gente que vino.
El primero que la abrió fui yo, y me costó tres intentos y emplear las dos manos en el último. El segundo en llegar fue Edu S. y también usó tres intentos, aunque un solo brazo. Después apareció Pepa Lledó y abrió la puerta en dos intentos: uno para comprobar que había que usar fuerza y otro con un ímpetu que Edu se asustó y todo. Luego vino Ana que usó 4 intentos y dos manos, pensando que nunca podría. Maria Elena del clarinete no consiguió abrirla. Así que podemos concluir que la fuerza de Pepa escapa de los límites del pensamiento humano. Carrillos puede conseguir una fuerza similar cuando te clava los índices en el abdomen. Suay es su aprendiz y, por suerte para mí, no alcanza semejante poder de destrucción abdominal.
Y la lluvia que congela las carreteras y nos deja ver a veces el arco iris nos deja oír lejanamente el rumor de unas notas musicales que no distinguimos... Sí, son los Carrisuayxos estudiando de forma navideña escalas y arpegios, como bien hacían los Aristogatos que tanto le gustan a Ana. ¿Querrá que seamos los Aristosaxos?


Sí, la navidad está ahí y de regalo seguramente recibamos muchas escalas, algún armónico, unos pocos estudios... El año pasado, cuando los reyes me trajeron el Walter Piston de armonía todos, incluido el profesor, se rieron de mí. Era los tiempos de Three for Five, cuando íbamos a ensayar con la crême de la crême los cinco elegidos (Adri, Toni, Canini, Mireia y yo) aunque la mayoría de veces éramos solo tres. En los conciertos no teníamos sitio, casi ni nos levantan a pesar de nuestro solo, etc. Es similar a lo que le pasa siempre a los tenores.
Pero también hay buenos momentos en los que aparece gente que nos comprende... o eso queremos creer.
Así que pedidle a Papá Noel que os regale comprensión, escalas y turrón, que es lo mejor para estas fechas.

Oigo retumbar a lo lejos las teclas de un caballero como los de antes, de barítono en ristre y slap potente. Oigo a su escudero también a lo lejos tocando la pianola... ¿Quién será? ¿A qué vendrán? ¡Lo sabremos después de Navidades!

¡¡Hasta la vista Carrisuayxos!!

jueves, 10 de diciembre de 2009

Carritmos y la máquina de hacer saxos.

Sí, ayer fue una dura sesión musical tras el puente. ¿Qué es un puente? Básicamente es cuando tienes al menos un día más de fiesta en el fin de semana y todo el mundo te dice que tendrás más tiempo para hacer cosas, pero se acumulan los planes y al final no acabas haciendo nada. Si no se cumplen esas condiciones, no es puente (si puedes hacer cosas, se llama "vacaciones" y, a veces, ni eso).
El caso es que tras un mastodóntico examen de Análisis al que nos enfrentamos Claudia, Edu S. y yo y que nadie pudo acabar entero, nos dirigimos a la cantina a reponer fuerzas para poder asistir al ensayo, que Carrillos se había preocupado de llamar a todos durante el puente con amenazas varias como: "Estudia". Claro que, el hecho de que llamara el último día hace sospechar que él también estaba ocupado.
Así que, haciendo un alarde de valor, incito al grupo a subir las escaleras a donde Suay y Carrillos esperaban reunidos con los padres de Canini, Cristina, Santi, Pablo, etc. Léanse los yogurcines del ensemble.
Cristina confesaba que no se dió cuenta de las artimañas de Santi, a quien ha transformado en su lacayo y ahora debe, cada vez que ella va a hacer acto de presencia en algún lugar, anticiparse y hacer sonar en el móvil la melodía del Padrino. Ella tiene muchos bautizos y siempre, SIEMPRE, es la madrina.
Subíamos sin parar mientras Ana se emocionaba sólo de pensar en los dos chistes malos que me contaría en ese ensayo.
Empezamos a afinar y a tocar "Sax ex Machina", que viene de la frase "Deu Ex Machina" que es cuando en una historia pasa algo porque sí. Por ejemplo, estamos viendo una historia de mafiosos y, de repente, cae un meteorito y destruye el mundo. Eso es un Deus Ex Machina. Sin embargo, en realidad en este caso se trata de una máquina de hacer saxos. Saxos que toquen ritmos como máquinas. Y es que, aunque no es difícil, los ritmos son peliagudos (en el sentido de que, si fallas por lo que sea, es muy difícil engancharse). Los tenores sufrimos mucho al principio, y Carrillos el que más. Sin embargo, gracias a nuestra líder María José y a los chistes de Ana pudimos aprender de nuestros errores y afianzar nuestro papel rítmico. Los barítonos se esforzaban, pero la falta de José Alberto les hacía ir a medio gas, a pesar de que Canini trataba de imprimir potencia a su cuerda. Edu R. disfrutaba de su saxo recién arreglado y sabe que hoy le espera una dura clase con Carrillos.
Los altos estaban al completo y, esta vez sí, tenían los papeles. Los soprano tenían la carencia de Bárbara Esquerdo y luchaban por aguantar el tipo. La pobre Claudia no sabemos cuánto tiempo pasará hasta que coja saxofonitis, debido a que no para de aspirar el interior del tubo del soprano(por petición de Ximo Cano). Ana ha pasado de las peticiones de Ximo y ha decidido darle un toque personal a su parte percutiva. Edu R. se quejaba de que nunca, ni siquiera en la palindromía flamenca, le tocan papeles de percusión corporal.
Finalmente, conseguimos alcanzar el final de la partitura y Carrillos decidió juntarnos por cuerdas un día. Casualmente todos podemos los lunes.
Los ritmos infernales de la obra lograron obrar en Javi una pequeña metamorfosis y pasó a llamarse Carritmos. Ahora, Carritmos lucha contra la malvada organización de los arrítmicos, que quieren erradicar el ritmo del mundo. ¿Podrá nuestro héroe detenerlos?
¡¡Hasta la vista Carrisuayxos!!

jueves, 3 de diciembre de 2009

La esencia del examen de saxo

Hola, Carrisuayxos.
Ayer por fin dieron por finalizadas las intensas jornadas del examen de Saxo, que como muchos sabréis consiste en escalar y hacer estudios. Sí, un infierno saxofonístico que nos libra de ensemble y nos llena de tensión.
No obstante, no nos libró de banda, lugar en el cual Santi se atrevó a estafar a la mafia para conseguir coger un estuche. Lo peor de todo es que me hizo su cómplice en tan delicada tarea: Teníamos que coger el soprano de Cristina, que estaba sobre su funda, y apartarlo para poder coger el mencionado estuche.
Mientras Cristina estaba fuera, Santi cogió con extrema delicadeza el soprano procurando no hacer ruido. Me lo cedió para que lo sujetara mientras él exploraba la funda de Cristina en busca del tesoro anhelado y, cuando lo consiguió, le devolví el saxo para que lo volviera a depositar en la funda. Justo cuando se lo devolvía apareció por la puerta del aula 14 la señorita Scagliarini y, con las prisas, Santi colocó como pudo el saxo encima de la funda. Algunos dicen que al revés, otros dicen que torcido... pero Cristina no se fijó en él sin saber que, a sus espaldas, había sido manipulado.
Después de ello tocamos Timanfaya y entregamos los dichosos trabajos de banda que a más de uno nos han llevado de cabeza. Yo lo hice sobre Franz Schubert y su sinfonía "La Grande", que es el D944(se le atribuye el número 8 o 9). Otros lo hicieron sobre el Bolero de Ravel. Una de ellas, Ana, no paraba de contar chistes para olvidar así sus penas y su dolor de cabeza. Chistes como: "¿Qué hace un chicle cuando da una vuelta? La vuelta chiclista". Luego del ensayo y notando mejoría en los saxos, fui a hablar con el señor director. Sí, mejoría, los saxos estamos empezando a dejar de ser esos dorados olvidados para tener, poco a poco, un lugar en el mundo musical no-saxofonístico. Incluso tuvimos nuestro papel protagonista, aunque nos comparara con un órgano desafinado- en realidad es un registro del órgano que da una nota afinada y otra ligeramente desafinada para producir un pequeño vibrato, así que se trataba de un halago a su manera, xD-.
Yo fui a hablar con él para poder enseñarle una obra que hice para banda que se llama "El castillo en el cielo" o algo así, el caso es que es un poema sinfónico con fuerte presencia del saxofón soprano. Y hablando de cosas celestes, también a Suay le enseñé una obra que preparé para ensemble de saxos que se llama "La esencia del aire" y cuyos papeles repartió durante el examen. Se trata de una obra que nace de mi reacción al escuchar una de Philip Glass la cual me pareció bastante aburrida y repetitiva. Me dije: Si es que, se puede usar esa técnica sin rayar tanto...
Y empieza con una introducción al más puro estilo "New york Counterpoint" o "minimalista", pero bastante melódica. También es mi primera obra que requiere hacer efectos con el saxofón pero, no os asustéis, son solo soplar y hacer tremolos con las llaves para simular al aire y sus oscilaciones. De duración va pareja a "Puntos de vista" y, aunque un poco más difícil, tampoco lo es mucho más. Así que espero que os guste. Está sujeta a cambios y sugerencias.
Y nada, de los exámenes de saxofón poco más que decir, estudié bastante pero no sé si eso se vio reflejado en él aunque la cromática sorprendió a Suay quien pensaba que no la podría hacer igual. Y no, la haría mejor. Lo cual no significa que la hiciera excepcional, ¿eh?
Y un detalle curioso fue mi "Bueno, podría ser peor" y su contestación de "También mejor" que no es la primera vez que sucede en un examen de escalas (de hecho, esas frases textuales se dijeron también el año pasado). ¿Será esa la esencia del examen de saxo?
¡Hasta la vista Carrisuayxos!